Salinas

salinas1.jpgTURISMO EN SALINAS

Salinas, ubicado en la costa sur de Ecuador, en la península de Santa Elena, a sólo 150 kilómetros de Guayaquil, ofrece una gran diversidad de paisajes, deportes y diversión. Con una infraestructura muy avanzada y con los mejores hoteles del mundo, este balneario se declara como el más exclusivo de Ecuador, ya que sólo llegan allí las personas más adineradas, no sólo de la república y del continente, sino del mundo.El turismo en el Ecuador se caracterizaba, para muchos, por su visita a las islas Galápagos, actualmente muchos turistas se han dado cuenta que otros balnearios están dotados de una impresionante infraestructura y con una exclusividad única, como Salinas.

El nombre de este balneario fue otorgado porque antiguamente se extraía sal de sus playas, incluso se consideraba como una de las playas con menos atractivos en el país, debido a sus paisajes desérticos. Gracias a un programa comunitario los campos han reverdecido y actualmente pueden admirarse grandes árboles de ceibo y haciendas prósperas en el camino hacia la ciudad. Además, la carretera está en perfectas condiciones y el trayecto desde Guayaquil a Salinas se caracteriza por el brusco cambio de paisaje, mientras se acerca a la costa.

Por lo que se puede apreciar, hay diversión para toda la familia; incluso la vida nocturna está dotada de múltiples discotecas, bares y restaurantes, que se animan con el ritmo caliente de los ecuatorianos. Los mejores restaurantes ofrecen el buen ceviche, una de las especialidades de Ecuador, el balneario tiene buenos hoteles, así como un casino y un club de yates con modernas instalaciones.

Como este balneario hay muchos en Ecuador, que no sólo se caracterizan por sus modernas instalaciones, sino además por las hermosas playas con aguas cristalinas y arenas blancas.

Actualmente Salinas es un ejemplo digno de tomar en cuenta, su historia cuenta que hace 30 años, la parroquia Salinas, ubicada en la provincia de Bolívar era un pequeño pueblo del Ecuador como tantos otros pueblos olvidados por los gobiernos centrales; sin mayor esperanza de desarrollo, alejado y perdido en medio de montañas, abandonado por la supuesta modernización estatal. Pero las cosas han cambiado, hoy Salinas es reconocido como un ejemplo de desarrollo comunitario.

El pueblo de Salinas está habitado desde hace cientos de años, debido a las minas de sal, que se pueden visitar en el lugar; las mismas que dan origen al nombre de la antigua parroquia.

En la época preincaica Salinas pertenecía al pueblo de los tomabelas de la etnia de los chimbos. La sal, en esa época, aseguraba a la población un gran prestigio y poder. En esos tiempos la sal se utilizaba para la conservación de los alimentos, por lo que tenía un gran valor; tal es así, que con una pequeña cantidad se podía tener a cambio: oro, algodón, y otros productos de primera necesidad.

En el siglo XV los incas anexaron Ecuador a su imperio. Los tomabelas continuaron explotando y proporcionando la sal a su pueblo y a los incas del norte del Perú. Pero el declive real de la cultura Tomabela sería la conquista española. Una vez que el Ecuador fue incorporado a la corona española, las tierras fueron repartidas a los conquistadores. Algunos españoles se instalaron en la región y la parroquia adquiere un carácter poli-étnico (indios y españoles).

Al comienzo de los años 70, la parroquia de Salinas era, según los estándares ecuatorianos, muy pobre. La mayoría de la población no tenía acceso a los servicios básicos; vivían en viviendas precarias, la explotación de las minas era un trabajo particularmente exigente y mal remunerado, lo que fue capitalizado por las autoridades de la época para comprender que contaban con diversas herramientas que podrían mejorar su calidad de vida, emprendiendo un proceso de desarrollo, debidamente planificado. Iniciándose con los salineros, quienes obtienen la propiedad de las minas de sal; lamentablemente el mercado de la sal mineral cayó dramáticamente, ya que se creó tecnología para explotar la sal marina, que era fácil de extraer y de costos menores, la misma que comenzó a invadir el mercado nacional y frustró un proceso inicial de desarrollo.

Esta situación particular contó con un cierto proceso organizativo, el mismo que consideraba que las cooperativas de trabajo debían desarrollarse de acuerdo al planteamiento del mercado, por lo que los salineros deciden proseguir con sus iniciativas comunitarias, tomando a la cooperativa como una entidad de ahorro y crédito. Los ahorros que cada socio aportaba, permitieron, a la cooperativa, financiar la implementación de la primera quesería “El Salinerito” en la cabecera parroquial. En cada recinto la Cooperativa de Ahorro y Crédito Salinas Ltda., financiaba pequeños proyectos, por medio de créditos a bajo interés y a plazos convenientes.

Rápidamente, el reembolso de los préstamos permite crear una apertura hacia otras actividades económicas y realizar algunos trabajos de infraestructura para la comunidad. Las cosas marchan bien por estos tiempos, tan bien que a finales de los años 70, la cooperativa no puede atender todos los pedidos de los lugares cercanos a la parroquia. Por lo que deciden entonces formar una organización más grande que abarcará a todas estas organizaciones: la FUNORSAL (Fundación de Organizaciones de Salinas). Hoy día la FUNORSAL sostiene a más de una veintena de organizaciones de base con, aproximadamente, 1,500 socios activos.

Las queserías fueron las primeras empresas a ponerse en marcha en Salinas sobre este modelo cooperativista. Este nuevo modelo implica que las ganancias generadas no llegan a pocas manos, más bien toda la comunidad aprovecha de éste excedente. Cada empleado recibe un salario y a los productores de leche, la planta procesadora de lácteos, les compra su producción. Una vez vendidos los quesos, las ganancias son distribuidas en la comunidad, en forma de diferentes servicios básicos; trabajos de infraestructura, carreteras, salud y de educación. Esto pasa en cada pequeña comunidad cercana a la parroquia inicial.

Actualmente Salinas es un importante centro turístico con lujosos complejos habitacionales que se venden y arriendan. Entre las actividades acuáticas más practicadas en el lugar tenemos el buceo, pesca deportiva, el surf, wind surf, el sky acuático y velerismo. Otra actividad muy común en este lugar, es el avistamiento de ballenas, por lo que se cobra 25 dólares por persona.

Por todo lo que le hemos contado estamos seguros que desea conocer Salinas, la que le recibirá con los brazos abiertos y con la cordialidad que la caracteriza.

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